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El 1 de julio de 1974 falleció nuestro líder, el Gral. Juan Domingo Perón. Fue tres veces Presidente del pueblo argentino y el gran conductor de los destinos de nuestra Patria.

El General Perón supo sentir e interpretar las necesidades de su pueblo; y desde sus presidencias condujo los destinos del país dando respuesta a los problemas con sensibilidad y justicia social. Fue un hombre común con capacidades y visiones extraordinarias.

Su tiempo se caracterizó por los grandes progresos sociales, la distribución de la riqueza, el voto  femenino y  el avance de las clases trabajadoras hacia todas las conquistas.

En el año 1955 fue derrocado por un golpe militar y debió  exiliarse en Madrid pero nunca abandonó, a pesar de estar proscripto para presentarse en las elecciones de los años siguientes, su compromiso por el pueblo argentino que tanto lo necesitó y amó.  No renunció a su deseo de volver a trabajar por su pueblo y su Patria.

Pudo volver en el año 1973, y en septiembre de ese mismo año, obtuvo un contundente triunfo en las elecciones presidenciales obteniendo el 61,85% de los votos contra el  24,42% que obtuvo Ricardo Balbín.

No pudo finalizar  el mandato constitucional debido a que falleció el 1 de julio del año 1974. Para nosotros los peronistas, nuestro Gran Padre había muerto y el sentimiento de orfandad y de profundo dolor se extendió entre su querido pueblo.

Llovía  sin parar sobre ese más de millón de argentinos que lo quisieron despedir. No todos pudieron. En un primer momento los restos del General estuvieron en la capilla de la  quinta presidencial de Olivos y luego fue trasladado a la Catedral Metropolitana, para una misa de cuerpo presente.  Finalmente, flanqueado por granaderos, fue conducido al Congreso de la Nación. Allí permaneció casi dos días. El pueblo por el que vivió y luchó lloró su partida.

En todos los países del mundo las banderas comenzaron a flamear a media asta, incluyendo la blanca y celeste de las Naciones Unidas, en su sede de Nueva York.  Lo mismo ocurrió con las banderas  de todos los países. Hicieron lo mismo en los estadios alemanes donde se disputaba el Campeonato Mundial de Fútbol y en cada uno de los partidos, se suspendió el juego por un minuto para rendir homenaje al Presidente argentino.

En Lima, Nueva York, Brasilia, Roma, Washington y en casi todas las grandes capitales del mundo se realizaron misas en memoria de este gran Presidente. El propio Papa Pablo VI le dedicó -el martes 2- la misa que celebró en la capilla privada del tercer piso del Vaticano.

El mundo lo honró como a uno de sus grandes hombres, y eso había sido. Nuestra Patria nunca volvió a ser la misma con su ausencia. Sin embargo, nos dejó un legado enorme, aquel que dice que luchemos por los trabajadores y sus derechos como la única forma de construir un país equitativo y con Justicia Social.

Solo los hombres únicos como Perón pueden convertirse en una fuente que inspira y motiva a trabajar por el ser humano de nuestra patria, convencidos de que debemos tratarnos como hermanos porque como él mismo dijo ¨para un argentino no hay nada mejor que otro argentino¨.

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