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En 1882, el barrio porteño de La Boca se vio sacudido por un voraz incendio. De entre el público salió un muchacho gritando: “¡Adelante los que se animen, vamos a apagar el incendio!” Así, Orestes Liberti, un vecino del barrio, inmigrante italiano, se convirtió en el líder de aquel improvisado cuerpo de Bomberos.

Dos años más tarde, un 2 de junio quedó conformado el primer cuartel de Bomberos Voluntarios del país, gracias a las convocatorias y el compromiso de los vecinos. El lema de aquella sociedad bajo el cual trabajaban era “Querer es poder” y su impulsor y primer presidente fue el propio Liberti.

Además de combatir el fuego, los bomberos, en forma voluntaria, se dedican a la atención de incidentes con materiales peligrosos, manejo y control de derrames y desastres químicos, salvamento de personas, rescate en montaña, trabajos de altura y rescate en accidentes de tránsito, entre otras actividades.

En su día, desde el IPLIDO de la UTHGRA, saludamos a todos los bomberos voluntarios del país agradecidos por su admirable y valiente tarea.

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