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Se llama “Día del Renunciamiento” a aquella histórica tarde del 22 de agosto de 1951 en la que tuvo lugar el “Cabildo Abierto” convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT), para pedir a Evita que aceptara la candidatura a la vicepresidencia para el segundo mandato del compañero Juan Domingo Perón. 

Más de un millón de personas concurrieron a la Plaza de Mayo bajo el lema: “Perón – Eva Perón, la fórmula de la Patria”. Llevan este pedido, este deseo. Una muestra de que estas dos personas, que son la fuente de inspiración de todos los peronistas, eran una sola al momento de encarnar la mejor alternativa de gobierno para el pueblo argentino.

9 días después, el 31 de agosto, por cadena nacional, Eva hará oficial el renunciamiento a su candidatura: “Quiero comunicar al pueblo argentino mi decisión irrevocable y definitiva de renunciar al honor con que los trabajadores y el pueblo de mi patria quisieron honrarme.” 

Nuestra Evita, que ya estaba enferma, debió renunciar al cargo que le pedía su pueblo e instó a apoyar el General “porque saben que la justicia y la libertad únicamente la encontrarán teniendo al general Perón al frente de la nave de la Nación”.

Hoy es nuestro deseo recordar, una vez más, a esta gran mujer. Una mujer que supo hacer de la defensa de los más humildes su sentido de vida. La mejor compañera de vida que nuestro líder pudo tener y con la que los peronistas pudimos contar como madre, amiga, hermana y compañera. 33 años tenía cuando se nos fue, pero su obra, sus valores y sus enseñanzas nos siguen inspirando aún hoy. Eva marcó un camino de valores humanos que debemos honrar todos los días con nuestro trabajo. Nos dejó su legado y nuestro compromiso es honrarlo con humildad, pasión y compromiso como ella nos enseñó con su testimonio de vida.

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