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Fue una iniciativa de nuestra querida compañera e inspiradora Evita, quien luego de conseguir con mucho trabajo y esfuerzo el sufragio femenino en el año 1947, comprendió que esa sola ley no garantizaba a las mujeres posibilidades de ser electas. Por esto, en 1949 decidió fundar junto con otras compañeras el Partido Peronista Femenino.

En su discurso de aquel momento expuso las razones por las que había creado el partido:

“El partido femenino que yo dirijo en mi país está vinculado lógicamente al Movimiento Peronista… Así como los obreros sólo pudieron salvarse por sí mismos y así como siempre he dicho, repitiéndolo a Perón, que -solamente los humildes salvarán a los humildes-, también pienso que únicamente las mujeres serán la salvación de las mujeres. Allí está la causa de mi decisión de organizar el partido femenino fuera de la organización política de los hombres peronistas. Nos separa una sola cosa: (de ellos) “nosotras tenemos un objetivo nuestro, que es redimir a la mujer”.

Tenía garantizado el 33% de los cargos que obtenía el peronismo (los otros dos tercios eran para los sindicatos y para el sector político masculino). En 1951  fueron electas: 23 diputadas nacionales, 6 senadoras nacionales, y  en total 109 mujeres entraron a los Parlamentos. 

Evita dispuso que dentro del Partido no hubiera distinciones ni jerarquías entre los miembros y gracias a la tenacidad de su lucha, en dos años, las militantes consiguieron abrir 658 unidades básicas.

En 1955 el golpe de estado que derrocó el gobierno del Gral. Perón, proscribió al peronismo, incluyendo al Partido Peronista Femenino. En 1972, cuando el peronismo dejó de estar proscripto, el Partido Peronista Femenino no volvió a constituirse. Entonces, el Partido Justicialista incluyó en su interior a hombres y mujeres por igual, pero manteniendo la antigua regla del 33% para la “Rama Femenina”.

Como todo lo que hizo Evita, el  Partido Peronista Femenino dejó una marca en la historia que inspira a todas aquellas personas que consideramos que trabajar por la igualdad de oportunidades es un presupuesto esencial y necesario para toda organización comprometida con la inclusión y la justicia social, como es el caso de la nuestra a través del IPLIDO de la UTHGRA.

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