Saltear al contenido principal

Fue uno de los días más tristes de nuestra historia. Se nos fue una madre, una luchadora incansable, una protectora de su pueblo como nunca antes había tenido nuestro país. Un pueblo entero lloró su partida. Como decimos los peronistas ¨fue el día en que nuestra amada Evita pasó la inmortalidad¨ para siempre.

Su agonía y sufrimiento fueron largos, pero nadie la oyó quejarse, nadie la vio aflojar y en sus últimas palabras en público, pidió “cuiden al General”. Y en una de sus últimas fotos se la ve en su obligado reposo votando en esas primeras elecciones en las que participaron las mujeres que ella había conseguido con su incansable lucha.

Se la puede recordar como la abanderada de los humildes, como una luchadora hasta su último aliento y como inspiradora de un movimiento humano inigualable que aún hoy nos guía y nos motiva. Su vida, su entrega y su lucha son ejemplos vivos de una persona que supo reconocer en las necesidades del otro la propia necesidad; en el reconocimiento del otro, la propia esencia y que hizo de ese compromiso el sentido de ser de su vida.

Como homenaje, desde el IPLIDO de la UTHGRA, queremos destacar esta frase de nuestra Evita que está en el Capítulo 44 de La razón de mi vida y que transmite su esencia¨Muy temprano en mi vida dejé mi hogar y mi pueblo, y desde entonces siempre he sido libre. He querido vivir por mi cuenta y he vivido por mi cuenta.¨

Volver arriba