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El 9 de Julio evoca la jornada en que un grupo de representantes de las Provincias Unidas confirmó en una declaración su intención de poner fin a siglos de dominio colonial español. La Declaración de la Independencia fue un acto soberano y colectivo. El histórico Congreso de Tucumán reunió a 28 diputados, que sesionaron y debatieron día a día durante muchos meses para proyectar una nueva nación. Allí se trazaron los primeros lineamientos de lo que luego sería la República Argentina.

El plan presentado y aceptado por todos los diputados tuvo como ejes fundamentales:

• Comunicarse con todas las provincias para insistir en la necesidad de unión y así enfrentar al enemigo externo.

• Declarar la Independencia.

• Discutir la forma de gobierno más conveniente para las Provincias Unidas.

• Elaborar un proyecto de Constitución.

• Preparar un plan para apoyar y sostener la guerra en defensa propia, proveyendo de armamentos a los ejércitos patriotas.

Tras una serie de medidas y después de arduas discusiones acerca de la forma de gobierno, el 9 de julio de 1816, después de tres meses y medio de sesiones, el Congreso reunido en la ciudad de San Miguel de Tucumán, proclamó la existencia de una nueva nación libre e independiente de España u otras naciones: las Provincias Unidas de Sud América. El diputado sanjuanino Francisco Narciso de Laprida preguntó: “¿Queréis que las Provincias de la Unión sean una Nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli?”. Todos los diputados contestaron afirmativamente. De inmediato, se labró el Acta de la Emancipación.

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