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Juana nació el 4 de diciembre de 1952 en un hogar humilde, alejado de la ciudad, cuando sus hermanos tuvieron que cumplir el rol de parteros para traerla al mundo. Su papá los abandonó siendo Juana muy chica. Con apenas 7 años debió abandonar la escuela para trabajar, se dedicó a cuidar de una anciana. Posteriormente, se desempeñó como empleada de casas particulares.

Años después conoció a su marido con quien tuvo siete (7) hijos. Pero como consecuencia de la violencia y los malos tratos de su esposo, Juana tomó la decisión de abandonar su hogar junto con sus hijos. No se rindió y logró salir adelante. Desde ese momento trabajó incesantemente para poder mantenerse. Logró ingresar a trabajar en el Hotel Embajador de Gualeguaychú donde se desempeñó primero como mucama, luego como ayudante de cocina , cocinera y mantenimiento, entre otras tareas.

Paralelamente y lejos de bajar los brazos, comenzó la escuela nocturna para poder finalizar sus estudios.

Además, a Juana le diagnosticaron cáncer de útero que logró vencer; también sufríó un accidente de trabajo por el cual debieron colocarle una placa de titanium en uno de sus hombros. Esta circunstancia la obligó a tener que iniciar su trámite jubilatorio, beneficio al que no pudo acceder antes porque durante muchos años su trabajo no estuvo registrado.

Es una mujer comprometida, que se ocupa y preocupa por sus compañeras y compañeros de trabajo. Acompaña a nuestra Organización Sindical en cada uno de los eventos, marchas y talleres que se organizan en defensa de los derechos de nuestros trabajadores.

Juana es una de las tantas mujeres que atendieron a sus maridos, que criaron a sus hijos, y que también salieron a trabajar desde muy jóvenes. Ha sabido superar, con inteligencia y esfuerzo, crisis laborales, familiares, sociales y económicas.

Es una mujer que no tiene temor de emprender ningún camino y que no se rinde hasta conseguir la meta que se propone. Su sencillez, y sobre todo su autenticidad son sus mejores cualidades.

En el trabajo, en los quehaceres del hogar, en las malas y en las buenas, ella es el ejemplo personificado de la frase “felicidad no es hacer lo que uno quiere, sino querer lo que uno hace”.

Un año más, nuestra Organización Sindical nos da la oportunidad de rendir homenaje a la Mujer Trabajadora.

Hoy, Juana, tus compañeros y los miembros de la Seccional Concordia de nuestra UTHGRA te elegimos porque una mujer como vos, tan valiente y luchadora, se merece toda nuestra admiración pues es sorprendente que a pesar de la cantidad de dificultades que has tenido que enfrentar, jamás te hayas dado por vencida.

Mujer a la que admiramos porque sos fiel a vos misma, porque sentís el amor a flor de piel y porque sabes entregarte al otro sin pensarlo dos veces.

Gracias Juana María Cepeda por demostrarnos que las adversidades se pueden vencer y que siempre es necesario tener una actitud positiva para enfrentar cualquier situación que se nos presente en la vida…

Premio Mujer Trabajadora Edición 2017 Para Juana María Cepeda – Seccional Concordia
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